Del espacio "tramático" al espacio "simbólico" no existe ni un suspiro. Todos monstruos, todos humanos, todos podían sentir y dejar de hacerlo a la vez. Una cara y una cruz antojadiza bajo los claroscuros de un planeta parecido a las noches de la arrasada ciudad de Nueva Orleans... donde el tiempo cuenta... demasiado.

No nos defiende el poderoso, ni siquiera el justo. Nos defiende un dudoso superhéroe abanderado con la palabra LIBERTAD, capaz de "retirar" por la espalda a quien pregunta demasiado, de ignorar a ciudadanos de segunda clase.

En la pelea de intenciones, de la vida contra la muerte, del tiempo contra el tiempo, el libre no puede hacer más que huir, porque tiene miedo. MIEDO A MORIR EN MANOS DE QUIEN NO TIENE VIDA.

Al final quizás seas rescatado, con la inesperada piedad del replicante, no para decirte que ha visto rayos C brillando en la oscuridad, sino A SUS HIJOS MORIR MIENTRAS SE INUNDA SU CASA. Y vivirá moriendo ante la inminente miseria a la que ha sido condenada.

"Lástima que no pueda vivir... pero ¿quién vive?"